Documental. 2015.

Café “Quereme así piantao” es un dispositivo terapéutico psico-socio-laboral motorizado por el Municipio de Tandil, el Hospital Ramón Santamarina y la Asociación Civil “Quereme así, piantao”, y fue creado con el objetivo de promover y garantizar el ejercicio pleno de los derechos de aquellas personas con padecimientos psíquicos, contribuyendo a su autonomía; generando un espacio terapéutico donde puedan desplegar su capacidades y habilidades y que esto contribuya a su inclusión en el mundo laboral. Abrió sus puertas los primeros días de noviembre de 2015 y desde entonces se ha convertido en un lugar de encuentro para los vecinos de toda la ciudad y en una referencia regional de inclusión social.

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“Quereme así, piantao” un dispositivo terapéutico laboral beneficioso para la salud mental

En 1° Congreso Provincial de Salud Mental y Adicciones

En Tandil “Quereme así piantao” no es solamente un verso de la “Balada para un loco”, el tango de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. Desde 2015 también denomina a un dispositivo terapéutico de inclusión laboral y social, donde integrantes del centro de salud mental del municipio emprenden una experiencia que les permite capacitarse en el trabajo y ejercer sus derechos.

Un diálogo con integrantes del equipo del café durante las jornadas del Primer Congreso Provincial de Salud Mental y Adicciones, permite conocer aquí un poco de la dinámica de lo que todos coinciden en definir como una “experiencia enriquecedora”.

“Nos organiza la práctica” afirma Florencia Berruti quien trabaja como facilitadora desde los comienzos del dispositivo, motorizado por el Municipio de Tandil, el Hospital Ramón Santamarina y la Asociación Civil “Quereme así, piantao”. “Fuimos aprendiendo –cuenta- y fuimos poniéndonos a prueba desde dónde hacer intervenciones, cuándo son necesarias, cuándo no, cómo organizar la tarea, cuáles son las pequeñas adaptaciones respecto de otros cafés que funcionan de una forma diferente; no son muchas las adaptaciones pero son pequeños giros sobre lo mismo que ofrecen una calidad para el trabajo distinta”.

Junto a Florencia están Luis y Miguel. De lunes a viernes en el turno de la mañana ellos desarrollan su labor junto a otros usuarios del servicio de Salud Mental del Sistema Integrado de Salud Pública de Tandil.

“Esta experiencia estimula la salud en el sentido de mantenernos ocupados, ya que somos personas vulnerables a ciertas circunstancias” explica Miguel y dice también que “el contacto con la gente y mantenerse ocupados sirve para no estar todo el día sin hacer nada”.

A su lado, Luis establece comparaciones respecto de los dispositivos terapéuticos en los que participa: “el hospital de día sirve para estar un tiempo y el café es un trabajo que ayuda mucho, como cualquier trabajo. Pienso que esto es un gran proyecto que nos sacó de las malas en todo momento, estimula la salud, nos hace bien, para no estar al divino botón”.

Dinámica

La idea de un café como dispositivo terapéutico fue algo en lo que todos tuvieron que aprender cosas nuevas. Resultó un sistema que tanto usuarios como profesionales –psiquiatras, psicólogos- tuvieron que descubrir: aprendieron a hacer café, hicieron cursos de manipulación de alimentos, de bromatología.

La creatividad ante todo, señalan desde el equipo de trabajo del Café Quereme así piantao. Creatividad y evaluación constante de la práctica para construir este dispositivo en el que la voz de los usuarios es importante, en instancias especiales como la asamblea de trabajo que se realiza con una frecuencia semanal o cada 15 días. Allí, cada uno desde su lugar ofrece su opinión al grupo para el crecimiento y fortalecimiento del dispositivo.

Florencia Berruti desde su rol de acompañante en el desarrollo de una autonomía de cada uno de los usuarios que allí trabajan, es también el nexo con los profesionales del centro de salud así como con los trabajadores del resto bar Macanudo, el local frente a la plaza principal de Tandil donde funciona actualmente el café, que dio sus primeros pasos en el local Estamos Invitados.

“La idea es que el grupo se consolide como tal, y que cada uno pueda encontrar su lugar dentro de este dispositivo de café y que pueda desplegar su saber y su hacer, en función de poder encontrar un rol específico dentro de los diferentes trabajos que hay que hacer” cuenta Florencia y dice que “ellos construyen el espacio, le van dando forma, eligen el rol que más les gusta a cada uno, el más apropiado. Es el trabajo amoldándose a las personas que transitan en este espacio. Así se pudo ir trabajando y cada uno eligió el más apropiado en este gran dispositivo que es el café”.

A raíz de estas motivaciones particulares nació una peña musical los días viernes, así como un espacio dedicado al humor, y un gesto hacia los clientes: cada comanda que marcha el mozo o la moza de turno, lleva el nombre de quien hizo el pedido.

“Me gusta cuando viene más gente porque hay movimiento, estoy más activo y nos ayudamos entre todos” relata Miguel para quien un día en el Café “significa tener por un lado la concentración para llevar las bandejas, no dudar, ir despacito, más vale tardar un poquito más que hacerlo enseguida. Practicando nos vamos superando”, dice.

Miguel es uno de los responsables de la idea de poner el nombre en las comandas: “tengo la costumbre de preguntarle a la gente el nombre, porque considero que se hace un ambiente más familiar, para que la gente sepa quiénes somos, nos conozca más, y se sientan más cómodos. Además me sirve a mí como ayuda memoria, para acordarme que en tal mesa está sentada tal persona. Asocio el nombre con la cara para organizarnos”.

Luis, en tanto, dice que la gente que trabaja y asiste al café “es agradable, te da ganas de trabajar. Estoy muy gustoso de estar acá, yo lo veo como positivo el hecho de venir a trabajar porque hace que uno se sienta más motivado”, señala. Para que “la gente se sienta cómoda –relata Luis- contamos con un compañero que toca la guitarra, lunes y viernes. Hacemos chistes con acompañamiento de guitarra” dice en referencia al ciclo humorístico que transcurre en el “Quereme así piantao”.

La película

Tras un año de trabajo, los coordinadores del dispositivo decidieron difundir a otra escala las actividades de este café que promueve la salud. Fue entonces que organizaron un concurso audiovisual para que a través de una película la comunidad pudiera conocer el grupo de trabajo y el lugar donde se desarrolla el dispositivo.

Mercedes Segade fue una de los realizadores que se postularon, y su propuesta fue la elegida para representar al Quereme así piantao. “Fueron cinco jornadas de rodaje capturando momentos cotidianos. Cada uno también contó su experiencia de trabajo en el café”, dice.

Según la directora de la película que puede verse online acá https://vimeo.com/181253073, el objetivo que se propuso con esta iniciativa fue el de “mostrar todo el trabajo que hacen a diario, mostrarlos tal cual son”.

“Fue una muy buena experiencia, dice Segade, nunca había trabajado en asociación con el servicio de salud mental. Como realizadora me pareció una propuesta fantástica. El grupo es muy amable y me hicieron todo muy fácil. Les gusta hacer trabajos artísticos. Participaron del rodaje adoptando momentáneamente roles en las claquetas, detrás de cámaras. Fue muy divertido para ellos inclusive.”

El trabajo de Mercedes Segade recibió una mención especial durante el acto de cierre del 1er Congreso Provincial de Salud Mental y Adicciones.

“Al Quereme lo queremos”

El vínculo que construyen los pacientes con la comunidad en el café, constituye otra óptica de la salud y ayuda para que los estereotipos se pongan en tensión.

A los clientes se les ofrece una mañana diferente, con una oferta de servicios desde una propuesta lúdica. “La risa hace bien y se puede generar un trabajo acorde a las expectativas de cada uno”, afirman desde el equipo del café, cuyo nombre fue una propuesta de los profesionales del centro de salud municipal.

“Quereme así piantao” fue elegido entre otros nombres propuestos, en una de las asambleas de trabajo. “La elección grupal nos permitía tener un nombre pegadizo que esté vinculado a lo cultural. Es un café que invita a lo lúdico, al juego de palabras. Al quereme lo queremos”, dicen.

Durante las jornadas en que se desarrolló el Primer Congreso Provincial de Salud Mental y Adicciones, el café ofreció menús especiales a precio promocional. Hubo además un stand con productos de elaboración artesanal –tejidos, cestería, dulces- y un merchandising de stickers, individuales y tazas.

“El Congreso fue una oportunidad para profundizar el cumplimiento de algunos de los objetivos diversos que tiene el Quereme así piantao”, afirma Luciano Grasso, Director de Salud Mental del Municipio de Tandil.

“Uno de estos objetivos es la difusión por un lado de la problemática de salud mental desde un punto de vista positivo, es decir pensar a los sujetos con padecimiento psíquico como personas con derechos, y que esos derechos los puedan ejercer, en este caso particular a través del trabajo y que puedan mostrar lo que pueden hacer”, dice Grasso.

En la evaluación “más que positiva” que hace el Director de Salud Mental de Tandil, lo sucedido durante el Congreso fue un paso más para “correr el imaginario del padecimiento psíquico, del padecimiento grave como una patología incapacitante, relacionada con la peligrosidad y la cronicidad, y para mostrar en actos cómo los sujetos pueden trabajar y estar incluidos en la comunidad. Nos pareció que no había una oportunidad mejor, para que los actores de la salud mental puedan comprobarlo conociendo el proyecto”.

El café estuvo colmado en su capacidad durante el 11, 12, y 13 de Mayo, recibiendo la visita de quienes visitaban la ciudad para participar del Congreso, como por ejemplo de los conferencistas centrales, Paulo Amarante y Emiliano Galende.

En concreto, la concurrencia nutrida de personas reforzó la cuestión económica, fundamentalmente aquella relacionada al proceso de autonomización de los pacientes.

“El proyecto ha ido creciendo y sigue desarrollándose”, reflexiona Luciano Grasso que dice además que desde la inauguración se fueron fortaleciendo vínculos en diferentes niveles: con organizaciones no gubernamentales, con el Estado a través del Sistema Integrado de Salud Municipal, y con el Ministerio de Trabajo de la Nación a través del Programa Promover. “También con los medios de comunicación, en redes sociales, y con el sector privado -remarca Grasso- particularmente con el emprendimiento Macanudo que sub alquila el lugar donde funciona el dispositivo, pero con quienes además trabajamos de manera integrada por ejemplo en la elaboración de los almuerzos”.

Por último, destaca “avances en los procesos terapéuticos de los usuarios. En la evaluación caso a caso, vamos notando ciertos indicadores que denotan mejoras en la patología de cada uno de ellos. La conclusión es que el pasaje por un dispositivo terapéutico laboral como estos, claramente es beneficioso a sus terapias”. Patricia, compañera de trabajo de Miguel y Luis, dice que el café es la “pastillita más importante” del tratamiento.

Alguien deja su mesa para retirarse y Humberto –uno de los mozos del café- acompaña hasta la puerta, regala un individual como souvenir de la visita al “Quereme así piantao” y dice “hasta pronto, ojalá que vuelvan pronto”.

Adentro, Miguel y Luis ofrecen una pos data de la jornada: “qué día loco hoy eh”.

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